El Ciclo de Conferencias sobre Prehistoria de Puente Viesgo abordará este miércoles 2 de septiembre el uso pionero de la técnica pictórica del claroscuro en el arte del Paleolítico en la décima conferencia de este año, que será impartida por Raquel Asiaín Román, doctora en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, restauradora de patrimonio arqueológico y experta en el estudio de los orígenes del arte.
Con el título «¿Y si Caravaggio hubiese visitado Altamira?», Asiaín disertará sobre el carácter pionero de los artistas del Paleolítico y el empleo de las luces y las sombras en sus pinturas muchos años antes de que el pintor barroco Caravaggio iniciara el denominado tenebrismo y el uso dramático de la luz en sus obras.
Esta décima cita del calendario de conferencias de la ya trigésima sexta edición del Ciclo de Puente Viesgo se celebrará a partir de las 19:30 horas en el Centro de Arte Rupestre (CAR) de Cantabria, como todas las demás programadas este año por la Sociedad de Amigos de las Cuevas del Castillo hasta el próximo 30 de septiembre.
Raquel Asiaín Román sucede en la lista de conferenciantes de este año al catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria (UC), Pablo Arias Cabal, y una ponencia sobre la tribu de los Hadza en Tanzania, uno de los últimos pueblos indígenas cazadores-recolectores que existen en la actualidad y que conservan uno de los estilos de vida más ancestrales que se conocen hoy en día.
Arias aludió a un estudio liderado por la propia Universidad de Cantabria que se está realizando con la tribu tanzana y en el que participan 41 investigadores de siete países europeos.
«El ciclo de Prehistoria de Puente Viesgo aborda el uso pionero del claroscuro paleolítico»
«Se trata de estudiar los espacios domésticos y las áreas rituales al final del Paleolítico Superior y tiene como objetivos contribuir a la comprensión del significado del arte paleolítico, reconstruir los procesos técnicos y las actividades sociales relacionadas con el arte paleolítico y establecer criterios objetivos para distinguir áreas rituales de contextos domésticos», explicó el ponente.
Arias agregó más objetivos al estudio como «profundizar en el estudio del ritual funerario del tardoglacial y desarrollar un protocolo de registro arqueológico basado en técnicas no invasivas».
«Se busca tener alguna referencia actual con un enfoque etnoarqueológico con la aplicación de técnicas arqueológicas a poblaciones actuales con unos rasgos determinados; como que sean cazadores-recolectores, que vivan en cuevas o las utilicen regularmente, que realicen actividades rituales o arte rupestre en cuevas y algún ritual funerario análogo al de los grupos del tardoglacial europeo», precisó el conferenciante.
Arias matizó que «la tribu de los Hadza del norte de Tanzania cumple con estos requisitos», tras recordar que este pueblo, de modo de vida y costumbres ancestrales, fue descubierto por misioneros alemanes a principios del siglo XX.
El catedrático de la UC recalcó que en este estudio sobre los Hadza «se han documentado detalladamente las viviendas actuales y recientes, que tienen rasgos análogos a los paleolíticos; se han caracterizado los asentamientos hipogeos y se ha constatado que en algunas de estas cuevas se desarrollan actividades rituales».
Arias subrayó que «uno de los objetivos del proyecto es colaborar con la comunidad Hadza en iniciativas para la conservación de su cultura».


















