La Sociedad de Amigos de las Cuevas del Castillo clausurará este miércoles 30 de septiembre la trigésima sexta edición del Ciclo de Conferencias sobre Prehistoria de Puente Viesgo con una conferencia sobre la subsistencia de los neandertales, que será impartida por el doctor en Prehistoria y profesor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Juan Marín Hernando.
La conferencia de Juan Marín Hernando cierra un calendario de 2026 de 14 conferencias que se inició el pasado 1 de julio y que, como la de este miércoles 30 de septiembre, se ha celebrado íntegramente en el Centro de Arte Rupestre (CAR) de Cantabria y a partir de las 19:30 horas.
El profesor de la UNED clausurará el Ciclo de Puente Viesgo tras la conferencia «150 años de revolución tecnológica. Cómo hemos aprendido a ver el arte rupestre», impartida por el ingeniero en Geomática Vicente Bayarri y el fotógrafo documentalista y arqueólogo José Latova, que sustituyó a última hora al ponente inicialmente previsto, el prehistoriador Sergio Ripoll, que no pudo asistir por enfermedad.
Como destacaron Vicente Bayarri y José Latova, «las cosas son como las representamos» y, como ejemplo de ello, recordaron que «dos calcos hechos de la misma figura de la Cueva del Castillo realizados con distintas técnicas en 1912 y en 2016 dieron una información diferente de la pintura».
Los conferenciantes destacaron que «las primeras tecnologías usadas en la pintura eran analógicas, invasivas, destructivas; eran dibujos o transferencias directas de las representaciones», tras recalcar que «antes de medir había que ver y para ello se usaban velas, carburos o luz natural».
El Ciclo de Prehistoria de Puente Viesgo llega a su clausura
«Los diferentes tipos de luz afectan a la apreciación de la representación y es importante la luz aplicada y la dirección de la misma; y es más, a veces es necesario combinar varios tipos de luces para observar esa representación», agregaron en referencia al arte rupestre de la prehistoria.
Para Bayarri y Latova, «la interpretación de los primeros arqueólogos era subjetiva por la pérdida de información, de reproducibilidad limitada, con riesgo de alteración y dependía de la memoria y del observador».
Incorporación de la fotografía
«Posteriormente se introdujo la fotografía y en los años 90 la digital, que es un archivo de datos, se puede procesar, comparar, realzar y registrar, además de que puede integrarse con metadatos, coordenadas y otros sensores», añadieron los ponentes, que subrayaron que «la fotografía pasó a ser analítica».
Los dos conferenciantes precisaron que «la fotografía y el láser introdujeron la geometría» en el estudio del arte rupestre y valoraron que «el 3D permite trabajar a distintas escalas y que el modelo no es el objetivo, es un instrumento para responder preguntas».
«El 3D se puede utilizar para estudiar la geometría del soporte, la relación espacial entre motivos, el cálculo de superficies y volúmenes, el análisis de microrelieves, la comparación temporal, la documentación para conservación y la visualización y la comunicación», comentaron Bayarri y Latova.
Los conferenciantes puntualizaron que «el modelo no es el resultado porque es el conocimiento que obtenemos de él el resultado; automatizar reduce tiempo pero no decide la finalidad y los parámetros por defecto pueden generar modelos para visualizar pero son inadecuados para medir».
Para Bayarri y Latova, «la experiencia te dice que hay que buscar, la tecnología amplía lo que podemos medir y la ciencia decide qué podemos afirmar».
«Estos 150 años se resumen en seis verbos: mirar, representar, registrar, medir, detectar e interpretar; y cada verbo incorpora al anterior», concluyeron los ponentes en referencia al título de la conferencia.
Fuente:


















