El coste conjunto del alquiler en Santander de una vivienda de 70 metros cuadrados y un local comercial de 80 metros cuadrados ha pasado de 1.450 a 1.670 euros mensuales entre 2024 y 2026, según un estudio del Observatorio Económico del Trabajo Autónomo de UPTA. La organización calcula que este incremento supone 2.640 euros adicionales al año para quienes necesitan ambos inmuebles.
El análisis, difundido por la Unión de Trabajadores Autónomos de Cantabria (UTAC), advierte del creciente peso de los alquileres en la economía de los trabajadores por cuenta propia. Esta situación afecta especialmente a quienes residen en una vivienda arrendada y, al mismo tiempo, necesitan alquilar un establecimiento para desarrollar su actividad profesional.
Según las estimaciones del Observatorio, durante los dos últimos años el alquiler residencial se ha encarecido alrededor de un 14 % en España, mientras que el de los locales comerciales ha aumentado aproximadamente un 12 %. La organización señala que esta evolución incrementa los gastos fijos de los autónomos y reduce los recursos disponibles para mantener sus negocios.
En el caso de Santander, el estudio sitúa el coste mensual conjunto de una vivienda de dos dormitorios y 70 metros cuadrados y un local de 80 metros cuadrados en 1.670 euros, frente a los 1.450 euros de 2024. Se trata de una comparación realizada con inmuebles de características equivalentes a partir de precios publicados en portales inmobiliarios.
El encarecimiento también aparece en otras ciudades analizadas. En Madrid, el coste conjunto alcanza los 3.100 euros mensuales, 400 euros más que hace dos años, mientras que en Barcelona asciende a 2.700 euros, con un incremento de 250 euros al mes.
En Vigo, el gasto estimado pasa de 1.300 a 1.500 euros mensuales; en Cáceres, de 1.100 a 1.280 euros; y en Jaén, de 1.100 a 1.250 euros.
UPTA alerta del aumento del alquiler en Santander y su impacto en los autónomos
El Observatorio Económico del Trabajo Autónomo estima que aproximadamente el 30 % de los cerca de dos millones de autónomos personas físicas existentes en España está directamente expuesto al mercado del alquiler, ya sea por su vivienda, por el establecimiento donde trabaja o por ambos conceptos.
Esta proporción equivale a unos 600.000 trabajadores autónomos cuya economía depende, en distinta medida, de la evolución de los precios inmobiliarios.
UPTA considera que el incremento de estos gastos no solo reduce la renta disponible de los profesionales, sino que también limita su capacidad de ahorro, inversión y financiación.
La organización advierte de que cuanto mayor es el peso de los costes fijos, menor resulta el margen económico para renovar maquinaria, adquirir vehículos profesionales, reformar establecimientos, digitalizar negocios o contratar trabajadores.
Además, recuerda que los alquileres deben afrontarse junto con otros gastos necesarios para mantener la actividad, como suministros, cotizaciones, mercancías, salarios e impuestos.
Para UPTA, esta situación demuestra que la facturación de un negocio no permite conocer por sí sola su situación económica si no se tienen en cuenta los gastos que soporta el trabajador autónomo.
El presidente de UPTA España, Eduardo Abad, reclama medidas para contener el encarecimiento de los alquileres, proporcionar mayor estabilidad a los contratos y preservar los locales destinados a actividades económicas frente a su transformación en viviendas turísticas, vacacionales o residenciales.
«Hay que poner freno a los precios y dar estabilidad a quienes viven y trabajan de alquiler. No podemos permitir que el coste de la vivienda y del local termine expulsando a los autónomos y al pequeño comercio de nuestros barrios y ciudades», señala Abad.
La organización considera necesario mantener una oferta suficiente de locales comerciales a precios asumibles para favorecer la continuidad del trabajo autónomo, el comercio de proximidad y los servicios que desarrollan su actividad en barrios, pueblos y ciudades.
UPTA insiste en que el análisis económico de los pequeños negocios debe tener en cuenta tanto los ingresos como los gastos necesarios para mantener su actividad.
«La cuenta es sencilla: hay que mirar lo que entra, pero también lo que sale. Y los alquileres se están llevando cada vez una parte mayor de los ingresos de los autónomos», concluye Eduardo Abad.
El estudio del Observatorio utiliza como referencia los precios publicados en los principales portales inmobiliarios y compara la evolución del mercado entre 2024 y 2026. Para las seis ciudades analizadas emplea un supuesto homogéneo de vivienda de dos dormitorios y 70 metros cuadrados y local comercial de 80 metros cuadrados, por lo que los importes corresponden a esa comparación y no al gasto medio efectivo de todos los trabajadores autónomos.


















