El Ciclo de Conferencias sobre Prehistoria de Puente Viesgo tratará este miércoles 19 de agosto las inundaciones y el embalsamiento de agua en cuevas prehistóricas y su impacto en la conservación del arte rupestre con el ejemplo de la Cueva de El Pindal en Asturias, en una conferencia que será impartida por Javier Larios Gómez, doctor en Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid.
Larios, octavo ponente este año de la ya trigésima sexta edición del Ciclo de Puente Viesgo, ha participado en un estudio sobre los efectos de una inundación en 2019 que depositó numerosos sedimentos y residuos en la cueva prehistórica asturiana, situada junto al mar en las inmediaciones del Cabo San Emeterio y en la desembocadura del río Cares.
El estudio ha encontrado evidencias de que las inundaciones han sido habituales en los miles de años de historia de la cavidad prehistórica asturiana.
La conferencia de Javier Larios Gómez, «Paleoinundaciones en la Cueva de El Pindal: Implicaciones para la protección del patrimonio cultural», se iniciará a las 19:30 horas en el Centro de Arte Rupestre (CAR) de Cantabria, horario y escenario de todas las organizadas por la Sociedad de Amigos de las Cuevas del Castillo hasta el próximo 30 de septiembre.
La conferencia sobre la cueva asturiana y sus inundaciones sucede en el calendario de este año a la impartida sobre el yacimiento prehistórico burgalés de Prado Vargas por Marta Navazo Ruiz, doctora en Prehistoria de la Universidad de Burgos; y Alfonso Benito Calvo, doctor en Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid.
«La Cueva de El Pindal centra el estudio de sus paleoinundaciones»
Los dos ponentes realizan en la actualidad un estudio en la Cueva de Prado Vargas, situada en la fachada sur de la Cordillera Cantábrica en el entorno de Ojo Guareña, donde hay evidencias de glaciares muy notables durante el Pleistoceno y de la ocupación de la cueva entre hace 40.000 y 50.000 años.
El estudio de la cueva prehistórica burgalesa apunta a que el agua de deshielo de los glaciares provocó su creación con una longitud de 85 metros y una predominante concentración de material arqueológico en su nivel 4 musteriense.
Ocupación neandertal
La ocupación neandertal de la cueva se estima entre hace 42.000 y 45.000 años y en la cavidad se han encontrado abundantes restos arqueológicos; desde un diente infantil de un varón, fauna mayoritariamente de ciervo, huesos largos y una gran cantidad de retocadores de hueso de ciervo (más de 200 para retocar el filo de las herramientas).
Además, en Prado Vargas se han descubierto herramientas neandertales de piedra, que son de sílex (raederas, perforadores, buriles) con núcleos desechados con filo y que se reutilizaron para trabajar madera, piel y carne.
En la cavidad, que posteriormente fue ocupada por los Homo sapiens, también han aparecido restos de oso y colecciones de fósiles trasladadas a la cueva por los propios neandertales


















