La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, ha visitado la exposición ‘Homenaje a Álvaro Pombo. Una narrativa de la fragilidad’, abierta al público en el Palacio de Festivales hasta el 6 de septiembre. Durante su recorrido, Buruaga destacó la figura del escritor santanderino como “una de las voces más personales y brillantes de la literatura actual y una historia viva de la literatura de entre siglos”.
Buruaga subrayó que Pombo es «uno de los grandes escritores de Cantabria, un santanderino bueno en esencia que ha narrado de manera muy personal lo que representa esta ciudad”. La presidenta recordó que la muestra se enmarca dentro de los actos de reconocimiento organizados por el Gobierno de Cantabria, tras la concesión de la Medalla de Oro al autor.
La muestra sobre Álvaro Pombo destaca su vínculo con Santander y su obra.
La presidenta definió a Álvaro Pombo como un «cántabro singular», destacando su «extraordinaria personalidad creadora y un talento excepcional». Resaltó su compromiso con su tiempo y con Santander, ciudad que ha «impregnado» gran parte de su trayectoria literaria. Buruaga expresó su satisfacción por «tener la posibilidad que nos ofrece esta completa exposición de acercarnos a la obra y la trayectoria vital de este autor y pensador».
Comisariada por Mario Crespo, la exposición está guiada por fragmentos de textos y declaraciones del propio autor. Se estructura en cinco grandes ámbitos cronológicos y geográficos, abarcando desde su infancia en Santander y Valladolid hasta su etapa en Madrid. La muestra subraya la vinculación de Pombo a lugares específicos que han determinado su memoria y su obra, con materiales inéditos que condensan su universo personal y creativo.

La exposición aborda aspectos clave de la biografía de Pombo, como su vocación literaria, su formación filosófica, su tardanza en publicar, la amplitud de sus referentes, su tendencia sedentaria y su excentricidad en el mundo literario. Esta muestra, dedicada al prolífico escritor, llega a Santander tras su paso por el museo Luis González Robles de la Universidad de Alcalá de Henares, donde estuvo expuesta entre abril y junio.


















