El Gobierno de Cantabria ha reivindicado en Cádiz la «histórica hermandad» entre ambos pueblos a través del legado de los jándalos. Los consejeros de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez Abad, y el de Economía, Hacienda, Fondos Europeos y Financiación Autonómica, Luis Ángel Agüeros, han asistido al homenaje que se ha celebrado hoy, organizado por la Casa de Cantabria y dedicado a los emigrantes cántabros afincados en esta ciudad andaluza.
El consejero de Cultura ha destacado en su alocución la profunda relación histórica que une a Cantabria y Andalucía, y ha calificado este acto como un «reconocimiento a la histórica, profunda e indisoluble relación entre dos pueblos, y un sincero agradecimiento al pueblo gaditano por haber acogido durante siglos a miles de cántabros que abandonaron su tierra en busca de un futuro mejor».
Este acto, que se ha celebrado en el castillo de Santa Catalina en Cádiz, ha servido como reconocimiento a la trayectoria vital de más de una veintena de estos emigrantes cántabros que se asentaron en Andalucía —especialmente en Cádiz— para dedicarse al comercio, fundando los tradicionales almacenes de comestibles y dando origen a figuras tan características del panorama gaditano como los «chicuco».
El titular de Cultura ha recordado que los vínculos entre ambas comunidades se remontan a los tiempos de Alfonso X El Sabio, quien impulsó la llegada a Cádiz de familias procedentes de las cuatro villas marineras de la antigua Montaña: Santander, Laredo, Castro Urdiales y San Vicente de la Barquera. Aquellos primeros pobladores llevaron consigo conocimientos avanzados sobre organización marítima, comercio y navegación que contribuyeron al desarrollo económico de una ciudad llamada a convertirse en uno de los principales puertos de España.
A partir de entonces, ha explicado, se sucedieron numerosas oleadas migratorias de cántabros hacia la denominada «Tacita de Plata». «Su aportación fue determinante en ámbitos tan diversos como la política, la economía, la arquitectura o la vida social gaditana», ha destacado.
El legado de los jándalos mantiene viva la histórica hermandad entre ambos pueblos
Martínez Abad ha subrayado que los montañeses participaron activamente en la construcción de la Catedral de Cádiz y ocuparon responsabilidades públicas como concejales y alcaldes. «Los cántabros encontraron en Cádiz un hogar y una oportunidad, y supieron devolver esa acogida con trabajo, esfuerzo, prosperidad y respeto», ha señalado.
El jándalo, símbolo de la conexión entre ambas tierras
En su intervención, el consejero ha puesto especial atención en la figura del jándalo, símbolo de la conexión entre ambas tierras. A su juicio, esa voluntad de conservar sus tradiciones fue la que permitió mantener vivo uno de los elementos más representativos de la cultura popular cántabra: el juego de los bolos. «Allí donde se asentaba una comunidad significativa de montañeses surgían boleras y peñas que servían como puntos de encuentro y convivencia», ha continuado diciendo. Espacios como las peñas Eladio, Bostronizo o Isleta, así como diversas boleras repartidas por Cádiz, El Puerto de Santa María, Jerez o Sevilla, se convirtieron en auténticos centros de reunión para la diáspora cántabra.
Asimismo, ha destacado que la relación entre Cádiz y Cantabria trasciende los vínculos económicos e históricos para adentrarse en un amplio patrimonio cultural compartido. Ambas comunidades están profundamente ligadas al mar, comparten tradiciones vinculadas a la navegación y conservan elementos comunes en su gastronomía, su arquitectura y su imaginario popular.
Para concluir, el consejero defendió que este homenaje constituye «un acto de justicia histórica» que contribuye a preservar la memoria colectiva de dos pueblos unidos por una misma trayectoria de esfuerzo, emprendimiento y solidaridad.
Finalmente, subrayó que Cantabria y Cádiz representan «dos caras de una misma historia», hermanadas por el mar, el trabajo, la cultura y los afectos, y reafirmó la necesidad de seguir fortaleciendo estos lazos para que el legado de los jándalos continúe vivo en las generaciones futuras. «Cantabria no solo se conserva en los archivos o en los libros de historia; permanece para siempre en la memoria, en el corazón y en la sangre de quienes mantienen vivo el orgullo de su ascendencia montañesa», ha concluido.
Además de los consejeros, han estado presentes el alcalde de Cádiz, Bruno García; la presidenta de la Autoridad Portuaria, Teófila Martínez; y la junta directiva y miembros de la Casa de Cantabria, además de los 23 homenajeados, todos ellos con origen cántabro y que, en la actualidad, viven tanto en Cádiz capital como en localidades como Jerez, Puerto de Santa María, San Fernando y Puerto Real.
Fuente: Gobierno de Cantabria

















