Mastín es una palabra habitual en muchas zonas rurales de Cantabria, donde estos perros desempeñan una labor clave en la protección de la ganadería extensiva. La Consejería de Desarrollo Rural ha pedido responsabilidad a vecinos y turistas y ha difundido recomendaciones para evitar incidentes durante los recorridos por el medio natural.
El aviso pone el foco en la función que cumplen estos animales dentro del trabajo ganadero, en un contexto en el que su presencia ha crecido en la comunidad como apoyo frente a los ataques de fauna silvestre, especialmente del lobo.
La Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación ha definido al mastín como un perro de trabajo esencial para la defensa, el cuidado y la vigilancia de los rebaños. En Cantabria constan oficialmente 2.247 mastines y cruces con esta raza que ejercen labores de pastoreo.
El departamento que dirige María Jesús Susinos insiste en que se trata de animales nobles, pero también de perros de gran tamaño, con un acusado sentido de la territorialidad y la posesividad. Por ello, recomienda mantener la calma si se acercan ladrando, alejarse sin brusquedad de su zona de protección y evitar gestos que puedan interpretarse como una amenaza.
El campo cántabro se apoya en el mastín para reforzar la vigilancia de los rebaños
Entre las pautas difundidas, la Consejería aconseja llevar atados a los perros de compañía, bajarse de la bicicleta y continuar a pie si se circula por caminos rurales, no darles comida y no acercarse para hacer fotografías o selfis. También recuerda que, aunque en ocasiones estén solos junto al ganado o en puertos de montaña, no están abandonados y tienen dueño.
Junto a esa labor informativa, el departamento autonómico mantiene una línea anual de ayudas para prevenir daños en el ganado y en colmenas causados por el lobo ibérico y el oso pardo, con el objetivo de compatibilizar la actividad ganadera en extensivo con la presencia de grandes carnívoros.
La última convocatoria, correspondiente a 2025, ha aprobado 229 solicitudes, ahora en revisión técnica antes del pago. Estas subvenciones financian la compra o el mantenimiento de mastines, estructuras temporales de pernocta, geolocalizadores para el ganado y cerramientos o mallas electrificadas para proteger colmenares.
La cuantía máxima de la ayuda por beneficiario asciende a 3.200 euros. En el caso de los mastines, el límite se fija en 400 euros por animal hasta un máximo de tres por explotación, con tramos vinculados al número de cabezas de ganado ovino, caprino, bovino o equino.
La Consejería subraya así el valor del mastín como apoyo directo al trabajo de los ganaderos y apela a la prudencia de quienes transitan por el medio rural para convivir con normalidad con una figura habitual del paisaje ganadero cántabro.


















