Con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, se pone de relieve el papel de los perros de asistencia en la autonomía, el bienestar emocional y la participación social de miles de personas en España. Un estudio reciente advierte de fuertes desigualdades territoriales en el acceso a estos animales, mientras avanzan nuevas iniciativas vinculadas a la terapia asistida.
Los perros de asistencia se han convertido en un apoyo esencial para muchas personas con discapacidad en España. Su labor diaria aporta autonomía, seguridad y estabilidad emocional, facilitando actividades cotidianas como desplazarse, comunicarse o realizar gestiones básicas. Más allá del acompañamiento, estos animales ayudan a reducir el estrés, la ansiedad y la sensación de aislamiento, favoreciendo una mayor presencia en ámbitos laborales, educativos y sociales.
A pesar de estos beneficios, el acceso a perros de asistencia continúa siendo desigual en el conjunto del país. Un estudio elaborado por AAS DISCAN, Kuné Perros de Ayuda Social y Dog Training International señala que Madrid, Catalunya y Andalucía concentran más del 37 por ciento de los animales acreditados. En contraste, la mitad de las comunidades autónomas no alcanza el uno por ciento y regiones como Aragón y Extremadura no cuentan actualmente con ningún perro reconocido oficialmente. Según el informe, esta disparidad limita el derecho de muchas personas a un recurso capaz de transformar su calidad de vida.
La terapia asistida con perros crece en hospitales y centros clínicos del país
El estudio también indica que España dispone de menos de un perro de asistencia por cada 100.000 personas con discapacidad reconocida. A ello se suma la falta de un registro estatal actualizado y la ausencia de criterios comunes de acreditación, lo que deriva en procedimientos lentos, desiguales o inexistentes. Para quienes requieren este apoyo, esta falta de coordinación puede traducirse en años de espera o incluso en la imposibilidad de obtenerlo.
Mientras persisten estas dificultades, el país vive un crecimiento significativo de las Terapias Asistidas con Animales en hospitales y centros clínicos. La incorporación de perros en el proceso terapéutico está demostrando beneficios en la comunicación, la regulación emocional y la recuperación de pacientes, consolidándose como una herramienta complementaria en distintos tratamientos.
Para acompañar esta evolución, Purina puso en marcha en 2024 la Alianza Purina Terapia Animal, una iniciativa orientada a reforzar la profesionalización del sector. El programa ofrece formación a profesionales sanitarios, asesoramiento especializado y espacios de intercambio entre expertos en intervenciones asistidas con animales. Elisenda Saperas, veterinaria y responsable de comunicación de Purina, explica que el objetivo es fomentar prácticas basadas en evidencia científica y garantizar el bienestar de los animales. “Sabemos que los perros de asistencia y terapia transforman la vida de las personas, pero también debemos garantizar su bienestar en todo momento”, afirma.
Purina mantiene su colaboración con entidades especializadas y profesionales sanitarios para que cada vez más personas puedan beneficiarse del vínculo humano-animal, tanto a través de perros de asistencia como mediante programas terapéuticos. El reto, según las entidades que trabajan en este ámbito, es lograr un sistema más equitativo y accesible que permita atender a quienes necesitan este tipo de apoyo.


















