El derecho a la huelga está protegido por la Constitución. Defenderlo es defender la democracia. Reprimirlo es cruzar una línea que no se puede tolerar.
Ayer, durante la huelga del metal en Santander, un trabajador con insuficiencia renal, en tratamiento de diálisis y con un catéter en el pecho, fue brutalmente detenido por agentes de la Policía Nacional. A pesar de su estado de salud, fue inmovilizado con una rodilla presionando su pecho.
Este hecho es extremadamente grave y tiene responsables.
El presidente de la CEOE-CEPYME Cantabria, Enrique Conde, abrió el camino el pasado martes, al llamar “delincuentes” a los trabajadores en huelga y exigir públicamente la intervención policial. Sin embargo, quien ordenó ayer desplegar efectivos antidisturbios para reprimir esta movilización fue la Delegada del Gobierno en Cantabria, Eugenia Gómez de Diego, representante del PSOE.
La huelga del metal no es delito, delito es aplastar los derechos laborales
Desde Podemos Cantabria señalamos con claridad esta cadena de responsabilidades. Quien criminaliza la huelga desde una patronal actúa contra los derechos laborales. Quien utiliza el poder del Estado para imponer por la fuerza la voluntad empresarial, actúa contra la democracia.
El PSOE debe explicar si comparte este modelo de represión a los trabajadores. Porque ayer, bajo su responsabilidad directa, se violentó a una persona enferma y se intentó amedrentar a toda una clase trabajadora que lucha con dignidad.
No vamos a callarnos. No vamos a mirar hacia otro lado. La huelga no es delito. Delito es aplastar derechos con una bota.
Todo nuestro apoyo y solidaridad con los trabajadores del metal, y por supuesto al trabajador que mañana será juzgado en un juicio rápido en Santander.
La represión no pasará. Ni un paso atrás.


















