Cerca de 400 empleados municipales han participado en la formación en soporte vital básico ofrecida dentro del Plan Municipal de Cardioprotección. Así lo ha informado la concejala del área, Zulema Gancedo, quien ha destacado la alta participación de los empleados municipales en los diferentes cursos programados, así como la satisfacción expresada por quienes se han formado.
Esta formación se ha ofertado dentro del programa municipal a través de cursos certificados oficialmente y conforme a las guías del European Resuscitation Council.
Desde su inicio, se ha formado personal del Ayuntamiento de Santander, del IMD, del Servicio de Transportes Urbanos (TUS), de la empresa municipal de turismo, así como a policías y bomberos.
Tal y como ha explicado, este plan de formación tiene como objetivo enseñar los pasos básicos: el reconocimiento de la situación, cómo pedir ayuda, cómo realizar una maniobra de reanimación y cómo usar un desfibrilador. Asimismo, busca reducir el “miedo” a intervenir en una situación vital donde el tiempo o el retraso en la actuación reduce las probabilidades de supervivencia ante una parada cardiaca.
«El soporte vital básico es clave para salvar vidas en los primeros minutos»
Gancedo ha destacado la importancia de esta formación, incluida dentro del Plan Municipal de Cardioprotección de Santander, un programa basado en cuatro pilares: la instalación de nuevos DEA en espacios públicos y dependencias municipales, con un total de 69 dispositivos disponibles; el mantenimiento y renovación de los ya existentes; la formación a empleados municipales; y su extensión a la población.
La concejala ha reiterado el compromiso de Santander para avanzar como ciudad cardioprotegida y el trabajo del Ayuntamiento junto al Área de Salud y el Área de Personal, a través de Prevención de Riesgos Laborales, para dar respuesta a un importante problema de salud pública como son las paradas cardíacas extrahospitalarias.
Entre un 30% y un 50% de las muertes por parada cardiorrespiratoria se producen antes de llegar al hospital. En estos casos, la colaboración ciudadana resulta fundamental, ya que las técnicas de RCP deben iniciarse en los primeros 3 o 4 minutos.
“Estas técnicas son cruciales para salvar vidas y por eso es importante este plan. No solo disponer de desfibriladores y formar al personal, sino también acercar estos conocimientos a la ciudadanía para actuar de forma eficaz ante una emergencia cardiovascular”, ha asegurado.
En cuanto a los espacios cardioprotegidos, cuentan con desfibriladores edificios municipales como el Ayuntamiento, Ribalaygua, La Paz o la Biblioteca de Menéndez Pelayo, además de centros cívicos, parques, playas y diversas instalaciones deportivas de la ciudad.
Fuente: Ayuntamiento de Santander


















