Santander lanzará este lunes 17 la campaña «Tu madre ha sufrido violencia machista» con motivo del 25N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Así lo ha anunciado la concejala de Igualdad, Zulema Gancedo, quien ha explicado que la campaña invita a mirar atrás para comprender de dónde venimos y por qué es tan urgente seguir avanzando, ya que durante décadas miles de mujeres vivieron sometidas a formas de maltrato normalizadas e invisibilizadas.
Tal y como ha detallado, la campaña tiene como objetivo «visibilizar la violencia machista vivida por las generaciones anteriores —nuestras madres y abuelas— para generar empatía, conciencia y acción en las nuevas generaciones. Romper el silencio y desmontar la normalización de comportamientos que durante años se consideraron normales, pero eran violencia».
Desde este lunes y hasta el 1 de diciembre, la campaña estará presente en los mupis y tótems instalados por la ciudad. Además, entre el 24 y el 28 de noviembre, en la Plaza del Ayuntamiento se colocarán expositores con la explicación de la campaña y los testimonios de cuatro mujeres, con acceso mediante código QR para escucharlos. También se contempla la posibilidad de que estos expositores se conviertan en itinerantes y puedan instalarse en otros espacios municipales y educativos.
Asimismo, habrá cartelería distribuida por centros municipales, centros de salud y comercios.
La campaña se enmarca dentro del IV Plan Estratégico Municipal para la Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres, cuyo objetivo es sensibilizar a la ciudadanía acerca de las distintas formas de violencia ejercida sobre las mujeres y las acciones para su prevención.
“Visibilizar la violencia machista es esencial para evitar que se repita en el futuro”
Gancedo ha asegurado que la campaña de este año, bajo el lema «Tu madre ha sufrido violencia machista», pretende ser un golpe de efecto directo al espectador, ya que se trata de una frase que interpela, sacude y obliga a mirar la violencia de género desde un lugar íntimo: el hogar, la familia, lo más cercano. Reconocer el pasado es el primer paso para no repetirlo: supone identificar lo que desconocíamos, lo pasado por alto o lo que habíamos normalizado.
A su juicio, lo que se busca es revelar la proximidad del problema, ya que no es algo que ocurre a otras, sino que «nos implica». La campaña desplaza la mirada de lo abstracto a lo personal, de la estadística a la memoria familiar, generando una emoción que transforma la indiferencia en conciencia.
«Reconocer que muchas madres vivieron violencia machista no es mirar atrás con culpa, sino con conciencia para que sus hijas y nietas no tengan que repetir su silencio; esto es lo sustancialmente importante», ha señalado.
Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres
Cada 25 de noviembre se recuerda que la violencia machista sigue siendo una de las formas más profundas y persistentes de desigualdad. Una violencia que ha adoptado muchas caras —física, psicológica, sexual, económica, simbólica— y que durante generaciones se escondió bajo el disfraz de la costumbre, del silencio o del «así son las cosas», con aval institucional. El Código Civil trató a la mujer de forma desigual, considerándola «un ser frágil, quebradizo, débil, inexperto, inmaduro e irreflexivo» con una capacidad legal restringida hasta 1977.
Entre las frases de la campaña se incluyen: «Tu madre ha sufrido violencia machista cuando tu padre la ninguneaba delante de sus amigos», recordando que el 67 % de las mujeres mayores de 65 años víctimas de violencia de género la han sufrido durante más de 20 años.
También: «Tu madre ha sufrido violencia machista cuando él controlaba el dinero y le daba para los gastos», ya que un 8,9 % de las mujeres mayores de 65 años ha sufrido violencia económica por parte de su pareja o expareja.
Otra de las frases es: «Tu madre ha sufrido violencia machista cuando su propio entorno le dijo: “aguanta, por tus hijos”», ya que un tercio de las mujeres mayores de 65 años que sufrieron violencia de género permanecieron en la relación por sus hijos e hijas, y un 35 % por miedo a ser asesinadas.


















