La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte ha publicado en el Boletín Oficial de Cantabria de hoy la resolución de declaración del convento de San Ildefonso, situado en el barrio de Camino, en Ajo, término municipal de Bareyo, como Bien de Interés Local, BIL, con la categoría de Monumento.
Para el consejero Luis Martínez Abad, esta declaración supone un reconocimiento a su valor histórico, cultural y arquitectónico.
«Esta protección contribuirá a preservar un patrimonio esencial para la identidad de Bareyo y Cantabria, garantizando su conservación, difusión y disfrute por las futuras generaciones, al tiempo que refuerza el compromiso institucional con la protección del patrimonio cultural», ha destacado.
En este sentido, ha explicado que la figura del BIL permitirá reforzar las garantías para su preservación futura, promover un mejor conocimiento de sus valores patrimoniales y favorecer actuaciones encaminadas a su conservación y difusión.
«Nuestro compromiso es seguir trabajando, en colaboración con las instituciones, los propietarios y la ciudadanía, para que este patrimonio pueda ser disfrutado y apreciado por las generaciones presentes y futuras», ha concluido.
El régimen de protección establecido conlleva que cualquier intervención que se pretenda realizar deberá ser autorizada por la Consejería competente en materia de Patrimonio Cultural, según proyectos elaborados por técnicos competentes y conforme a los criterios legales establecidos en la Ley 11/1998, de 13 de octubre, de Patrimonio Cultural de Cantabria.
«El Convento de San Ildefonso refuerza su protección como patrimonio de Cantabria»
Del mismo modo, para asegurar la contemplación del bien protegido, toda actuación en el entorno de protección deberá velar por mantener sus visuales, ajustándose a los criterios establecidos en la Ley 11/1998, de 13 de octubre, de Patrimonio Cultural de Cantabria, y requerirá la autorización expresa de la Consejería competente en materia de Patrimonio Cultural.
Historia
El convento de San Ildefonso, situado en el barrio de Camino de Ajo, fue fundado por Alonso de Camino y Carrera, señor y mayor de la Casa de Camino, diplomático y capitán de Felipe II en los Estados de Flandes en tiempos del Duque de Alba.
Fue obra del maestro cantero Diego de Sisniega, quien había trabajado a las órdenes de Juan de Herrera en el Monasterio del Escorial. La cantería corrió a cargo de Pedro de Navedo y Juan de San Juan, y contó como maestros carpinteros con Domingo de Zorlado y Francisco de Nantes.
El diseño siguió los preceptos de la orden carmelita con una arquitectura que sigue el lenguaje del manierismo herreriano, perfectamente adaptado al espíritu de pobreza de la orden. Esta edificación supuso para Cantabria contar con un ejemplo temprano de la arquitectura de Juan de Herrera y de la influencia del edificio escurialense.
En el transcurso de casi dos siglos y medio, el convento adquirió numerosas propiedades y molinos y, en 1756, se construyó una hospedería para peregrinos.
En 1820, durante el Trienio Liberal, el convento sufrió una primera desamortización y los frailes fueron desalojados del mismo, pero en 1823 se les restituyeron sus bienes.
Sin embargo, en agosto de 1835, a consecuencia de la desamortización de Mendizábal, la comunidad abandonó definitivamente el convento.
El edificio del convento, incluida la iglesia, fue subastado el 28 de febrero de 1849 y adquirido por Melchor Rábago, vecino de Santander, con la intención de demolerlo. Sin embargo, vecinos de Siete Villas y alrededores, alarmados por el destino que iba a darse al edificio, lo compraron a Melchor Rábago por 15.500 reales.
El último religioso que habitó el convento fue el padre Apolinar, personaje que incorporó José María de Pereda a su novela Sotileza.
Hoy se conserva en pie la iglesia, restaurada en 1971 por el párroco y los vecinos del barrio de Camino. Se conserva toda la cantería y mampostería del edificio, el claustro y las zonas dedicadas al estudio, las celdas, el refectorio y las cocinas, aunque estas permanecen sin cubierta. El interior de la iglesia fue restaurado en 2010, así como toda su cubierta.
Fuente: Gobierno de Cantabria


















