Brillante rabelista y compositor, símbolo de la tradición musical de Cantabria. Chema Puente deja un legado imborrable a los 73 años
Destacado rabelista, compositor y figura clave en la preservación del patrimonio inmaterial de la región, quien ha fallecido a los 73 años. Vecino de Cueto, Puente dedicó su vida a mantener vivas las tradiciones cántabras, convirtiéndose en un referente cultural y docente admirado.
La trayectoria de Chema Puente estuvo profundamente marcada por su amor al rabel, el instrumento popular de cuerda frotada que aprendió a tocar inspirado por el campurriano Paco Sobaler. Desde los 20 años, estudió los estilos de Campoo y Polaciones, empapándose de la tradición gracias a maestros como Adela Gómez, Pedro Madrid y Juliana Rábago.
Puente veía el rabel como algo más que un instrumento: era un canal para expresar la melancolía y sobriedad de los pastores cántabros, que lo llevaron consigo en la Trashumancia. Su trabajo como docente en la Escuela de Folclore de Santander permitió formar a nuevas generaciones de intérpretes, contribuyendo a la recuperación y difusión de la música tradicional cántabra.
Desde 1987, Chema Puente impartió conciertos didácticos, conferencias y cursos, representando a Cantabria en festivales de música tradicional en toda España. Además, formó parte del Trío Cantabria junto a Benito Díaz y Begoña Lozano, uniendo su dominio del rabel a las voces del grupo para rescatar las raíces musicales de la región.
Uno de los hitos de su carrera fue la composición de Santander, la marinera, incluida en su disco De la machina a la braña (2000). Esta habanera se ha convertido en un auténtico himno popular de la capital cántabra, perpetuando su legado entre los santanderinos.
Con su fallecimiento, Cantabria pierde una de sus voces más auténticas, pero su contribución al folclore seguirá resonando en las generaciones que inspiró.
A continuación, compartimos la letra completa de Santander, la marinera, como homenaje al artista.
Paseando por tus calles, me encontré un son de habanera
quizás la perdió un soldado, que de Cuba regresó
Se me enredó en la memoria, me hizo un tiempo compañía,
y una racha de nordeste,
y una racha de nordeste a tus calles devolvió.
Santander la marinera, es la que más quiero yo,
la que tiene azul el alma y al viento su corazón.
La que crió a Sotileza, la del hablar cantarina
en el tendal ropa blanca y un jilguero en el balcón.
Me tienes a ti atrapado, en una red invisible
trincada al Barrio Pesquero y a San Martín de la Mar.
Siempre regreso a tu brisa, a la luna en la bahía,
y por lejos que me encuentre,
y por lejos que me encuentre tu faro siento brillar.
Santander la marinera, es la que más quiero yo,
la que tiene azul el alma y al viento su corazón.
La que crió a Sotileza, la del hablar cantarina
en el tendal ropa blanca y un jilguero en el balcón.
Hay dinamita en tu entraña y el trajinar de los muelles,
viento sur enloquecido y una blusa azul de mar.
En Puertochico te espero, frente de Peña Cabarga,
ponte el pañuelo encarnado,
ponte el pañuelo encarnado y vamos a pasear.
Santander la marinera, es la que más quiero yo,
la que tiene azul el alma y al viento su corazón.
La que crió a Sotileza, la del hablar cantarina
en el tendal ropa blanca y un jilguero en el balcón.

















