La trata de seres humanos constituye una de las formas más graves de vulneración de los derechos fundamentales. Las víctimas continúan sufriendo violencia física, psicológica, sexual y económica. Sin embargo, la digitalización ha modificado profundamente las formas tradicionales de captación.
Tras casi tres décadas de experiencia en la lucha contra la trata y la explotación sexual, desde Nueva Vida constatan esta nueva realidad: la captación se produce mayoritariamente en entornos digitales y la vulnerabilidad de las víctimas ya no puede analizarse únicamente desde una perspectiva social o económica.
Thallentia es una herramienta gratuita que recrea, a través de una experiencia inmersiva, el ecosistema digital y las estrategias que utilizan los captadores con el fin de provocar la reflexión y reconocer las señales de alerta que, cuando aparecen de forma aislada, pueden pasar inadvertidas.
Aprender a detectar el riesgo antes de que aparezca el control
El objetivo del proyecto «Haz un click contra la trata» es favorecer que los jóvenes desarrollen una mirada más crítica que les permita reconocer una situación de riesgo.
A través de Thallentia, el usuario participa en una conversación simulada en la que se abordan cuestiones relacionadas con la confianza, la privacidad, las propuestas económicas, las relaciones afectivas y el envío de información personal.
La experiencia permite interactuar con un agente de inteligencia artificial entrenado para proponer diferentes situaciones de riesgo, siempre en un entorno seguro y controlado.
Al finalizar la experiencia, la herramienta ofrece una valoración personalizada para que el usuario pueda identificar su grado de exposición ante el riesgo, reconocer las señales de alerta y actuar antes de convertirse en víctima.
La captación se ha desplazado a las redes sociales
Los mecanismos utilizados para localizar posibles víctimas están cambiando. La mayoría de las captaciones ya no se producen en un espacio físico.
A día de hoy, los primeros contactos se establecen a través de un mensaje privado, una falsa oportunidad laboral, una propuesta para obtener ingresos o un inocente juego online.
Igualmente, la amenaza es cada vez menos evidente y se enmascara en una conversación aparentemente inofensiva con alguien que logra ganarse poco a poco la confianza de la persona que está al otro lado de la pantalla.
Según datos de 2024 del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado recogidos en la campaña, el 61 % de las víctimas de trata son captadas a través de redes sociales, mientras que otro 14 % lo es mediante aplicaciones de mensajería instantánea. En conjunto, estos canales digitales intervienen en tres de cada cuatro procesos de captación analizados.
Trata con fines de explotación sexual, grooming y sextorsión
No todas estas situaciones constituyen por sí mismas un delito de trata, pero sí pueden integrarse en procesos que terminan conduciendo a distintas formas de explotación.
Las redes permiten acceder a información sobre los intereses, las relaciones, las aspiraciones o el estado emocional de una persona. A partir de esos datos, quienes captan, chantajean o abusan pueden adaptar su forma de aproximarse y presentarse como una amistad, una relación afectiva, una oferta profesional o una oportunidad económica.
El proceso suele desarrollarse gradualmente. La atención constante, los halagos o las promesas pueden dar paso a peticiones de confidencialidad, preguntas invasivas, solicitudes de imágenes íntimas, propuestas para trasladar la conversación a un canal más privado o intentos de aislar a la persona de su entorno.
«Prevenir la captación online de menores requiere actuar antes del control»
«Las entidades sociales tenemos que adaptarnos a la manera en la que está cambiando esta realidad. Si una parte importante de las captaciones se produce actualmente a través de internet, también debemos ser capaces de desarrollar la prevención en esos espacios», explica Julio David García Justamante, gerente de la Asociación Nueva Vida.
La exposición de la intimidad preocupa especialmente entre la población joven
Adolescentes y jóvenes desarrollan una parte importante de sus relaciones sociales en internet. En esos espacios conviven la comunicación, el entretenimiento y la búsqueda de reconocimiento con discursos que presentan la exposición de la intimidad como una vía rápida hacia el éxito o la independencia económica.
La exposición temprana a las redes, la necesidad de validación, la presión aspiracional, la monetización del contenido y la falta de una alfabetización digital crítica son factores que pueden ser aprovechados para manipular y generar dependencia.
En 2023 se registraron en España 1.068 denuncias por delitos cibernéticos contra niños, niñas y adolescentes correspondientes a delitos sexuales. Según la Fundación ANAR, las agresiones sexuales contra menores aumentaron un 55,1 % en los últimos cinco años analizados y en el 43,9 % de los casos las tecnologías estuvieron directamente implicadas, especialmente a través del grooming y del envío o difusión de contenido sexual sin consentimiento.
La violencia online afecta de manera especialmente intensa a las mujeres
Más del 73 % de las mujeres ha sufrido alguna forma de violencia online y el 90 % de las víctimas de difusión no consentida de imágenes íntimas son mujeres.
A ello se suman nuevas formas de agresión, como la creación de imágenes o voces falsas mediante inteligencia artificial para humillar, amenazar o extorsionar.
El informe La trampa de la autoexposición, de Save the Children, señala que el 39,7 % de las chicas recibió mensajes de personas desconocidas proponiéndoles vender contenido íntimo antes de cumplir los 18 años.
Estas propuestas no siempre son percibidas inicialmente como una situación de violencia o explotación. Pueden aparecer envueltas en mensajes sobre autonomía, popularidad, libertad o ingresos fáciles, sin advertir la pérdida de control sobre las imágenes, su posible difusión o su utilización posterior como mecanismo de presión.
Una herramienta gratuita para jóvenes, familias y centros educativos
La campaña «Haz un click contra la trata» se difundirá principalmente mediante redes sociales con colaboraciones con creadoras de contenido, acciones de calle en varias ciudades y actividades de sensibilización en centros educativos con el fin de acercar la herramienta al mayor número de personas.
Thallentia ya está disponible gratuitamente en Thallentia.com para cualquier joven, familia, entidad o centro educativo que quiera sensibilizar o aprender a detectar las estrategias utilizadas por los captadores en internet y redes sociales de una forma segura y controlada.
Además, Asociación Nueva Vida ofrece sesiones de sensibilización y presentación de Thallentia dirigidas a centros educativos, asociaciones, administraciones públicas y otras entidades interesadas en la prevención de la captación online y la explotación sexual.
Con «Haz un click contra la trata», Asociación Nueva Vida apuesta por trasladar la prevención allí donde hoy comienza buena parte de la captación: internet y las redes sociales.


















