La web institucional del Ayuntamiento de Piélagos y el portal municipal de actividades permanecieron fuera de servicio desde el 16 de julio de 2026 a las 00:00 horas hasta el 31 de julio de 2026 a las 11:00 horas, afectando a la información municipal, a la gestión de actividades deportivas, culturales y sociales y al acceso normal de la ciudadanía a los servicios públicos.
Esta interrupción no se produjo por una avería súbita ni por una actuación unilateral e inesperada del proveedor saliente. Se produjo porque el contrato del servicio tenía una fecha de finalización conocida desde el mismo momento de su firma y, aun así, el gobierno municipal no planificó su continuidad ni preparó una transición ordenada», afirma Alternativa Vecinal Independiente de Piélagos, AVIP.
Lo ocurrido en Piélagos no es un problema tecnológico. Es un fracaso político y de gestión. Se conocía la fecha de fin del contrato; no se licitó a tiempo; no se sustituyó al responsable del contrato tras su excedencia; se gestionó mal el dominio; no se aprovechó la solución técnica más rápida; se impulsó una alternativa desacertada desde órganos ajenos al criterio técnico y se terminó externalizando sin garantías.
Todo ello retrata un modo de gobernar basado en la improvisación, la opacidad, la falta de responsabilidad y la búsqueda de culpables externos. No falló un servidor: falló la dirección política del Ayuntamiento, según AVIP.
Lo escandaloso no es solo la cadena de subcontrataciones, sino que no consta con claridad la cobertura contractual, la trazabilidad completa de los intervinientes, la acreditación suficiente del cumplimiento del Esquema Nacional de Seguridad ni la existencia de acuerdos de confidencialidad y encargos de tratamiento suscritos con todas las empresas que han podido acceder a información y sistemas municipales.
«La caída de la web del Ayuntamiento de Piélagos revela problemas en la gestión digital municipal»
En otras palabras: parece que el Ayuntamiento ha terminado poniendo servicios y datos municipales en manos de terceros cuya posición jurídica y técnica no está clara, vulnerando, según AVIP, la legislación vigente.
Una de las cuestiones más graves de este asunto es que las competencias en materia TIC no habían sido delegadas formalmente en ningún concejal, por lo que la responsabilidad política última sobre la continuidad tecnológica, la seguridad y la organización de los servicios digitales recaía directamente en el alcalde.
Eso significa que no cabe esconderse detrás del personal técnico, ni descargar culpas sobre terceros, ni presentar el problema como una simple incidencia informática. El alcalde conocía la fecha de finalización del contrato, conocía la criticidad del servicio y, pese a ello, no garantizó ni la licitación en plazo, ni la continuidad ordenada, ni la existencia de una solución técnica y contractual preparada para evitar el apagón digital del Ayuntamiento.
La situación reviste una gravedad todavía mayor porque en los sistemas afectados obran datos personales de muchos ciudadanos de Piélagos, todos ellos vinculados a la gestión de actividades municipales, inscripciones y servicios sensibles.
No estamos hablando de una página informativa sin más. Estamos hablando de una infraestructura que contiene datos personales, incluidos datos de menores, y que parece haber pasado a depender de una cadena de terceros sin que conste de forma transparente la debida cobertura legal, contractual y de confidencialidad.
Fuente: AVIP


















