Una manifestación antifascista recorrió este sábado las calles de Santander desde la Calle Alta hasta el Mercado de la Esperanza y reunió a más de 2.000 personas, según las organizaciones convocantes. La movilización, en la que participó el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, expresó su rechazo al racismo, la xenofobia y los discursos de odio.
La marcha fue convocada por diferentes colectivos de izquierdas coincidiendo con la celebración este fin de semana en Santander de un festival que los organizadores de la protesta califican de «fascista». La movilización centró buena parte de sus reivindicaciones en el rechazo a los mensajes dirigidos contra las personas migrantes.
La presidenta del Ágora Luis Toca, María Toca, valoró al término de la marcha la participación registrada y destacó la presencia de manifestantes en las calles de la capital cántabra.
«Estamos aquí, hemos acabado la manifestación antifascista y vemos con enorme satisfacción que las calles de Santander se han llenado de antifascistas», señaló.
Toca defendió además la necesidad de reivindicar «calles limpias de fascismo, limpias de nazismo y de todo lo que suponga racismo».
La manifestación rechaza el racismo y la xenofobia y reclama protección para las personas migrantes
Durante la marcha intervino también Aurora Otero, integrante de Pasaje Seguro Cantabria, que vinculó la movilización con el rechazo a los mensajes de odio dirigidos contra las personas migrantes.
«Hoy nos encontramos aquí para combatir los mensajes de odio que cada vez son más frecuentes en nuestra sociedad», afirmó Otero.
La representante de Pasaje Seguro Cantabria se refirió a la celebración durante este fin de semana de un festival con grupos procedentes de distintos puntos de Europa que, según señaló, difunden mensajes contra las personas migrantes y los menores extranjeros no acompañados.
Otero reclamó que las autoridades y la Justicia actúen frente a este tipo de mensajes y defendió una sociedad en la que todas las personas tengan los mismos derechos con independencia de su origen.
«Nosotros pensamos que no queremos un país donde no quepamos todas las personas, seamos españolas o no», manifestó.
La integrante de Pasaje Seguro valoró también positivamente la asistencia a la protesta y consideró que existe un rechazo social creciente hacia los mensajes de odio.
Las trabajadoras de ayuda a domicilio se suman a la protesta
Durante el recorrido, a la altura de la Plaza del Ayuntamiento, los participantes en la manifestación coincidieron con trabajadoras del servicio de ayuda a domicilio de Cantabria, que aprovecharon la movilización para visibilizar sus propias reivindicaciones laborales.
Ambos grupos compartieron durante unos minutos la protesta al grito de «Que viva la lucha de la clase obrera».
Las trabajadoras reclamaron mejoras salariales y laborales y denunciaron la precariedad que, según explicaron, afecta al sector. Entre sus reivindicaciones figuran un salario digno, la actualización del convenio laboral y una mejora de la compensación por los desplazamientos realizados con sus propios vehículos.
«Necesitamos un salario digno. Trabajamos por debajo del salario mínimo interprofesional», denunciaron durante su intervención.
También reclamaron el reconocimiento de las enfermedades laborales derivadas del desgaste físico asociado a su actividad y la aplicación de coeficientes reductores que permitan adelantar la edad de jubilación.
Las trabajadoras señalaron las dificultades que supone prolongar esta actividad hasta edades avanzadas por las exigencias físicas que implica la atención a personas dependientes y mayores.
Un manifiesto contra el racismo y la xenofobia
La manifestación concluyó con la lectura de un manifiesto en el que los colectivos convocantes denunciaron la celebración en Santander del festival que califican de ideología nazi y reclamaron que la ciudad y Cantabria sean espacios libres de racismo y discursos de odio.
El documento abordó también la situación migratoria en Ceuta y cuestionó los discursos que presentan la llegada de personas migrantes como una «invasión». Los convocantes defendieron que los menores extranjeros no acompañados son personas que necesitan protección y reclamaron que no sean utilizados como objetivo de campañas racistas o xenófobas.
El manifiesto recogió igualmente diferentes episodios de violencia y discriminación que, según los convocantes, se han producido en distintos puntos del Estado y en Cantabria, y expresó su solidaridad con las personas migrantes y con la clase trabajadora.
Las reivindicaciones se extendieron también a otros ámbitos. El documento abordó cuestiones relacionadas con la vivienda, el turismo y los servicios públicos y criticó el incremento de los alquileres, la proliferación de viviendas turísticas y determinados proyectos urbanísticos y energéticos.
Los colectivos participantes reclamaron asimismo una mayor protección de la educación y la sanidad públicas dentro de un conjunto de demandas sociales que acompañaron al eje antifascista y antirracista de la movilización.
El manifiesto concluyó con una llamada a continuar las movilizaciones y con diferentes consignas relacionadas con la lucha antirracista, antifascista, transfeminista y otros movimientos sociales.

















